El software como servicio o SaaS es uno de los servicios que se han implantado de la mano de lógica del almacenamiento en la nube. Según este punto de vista, lo importante no es tener físicamente un software sino tener acceso a él.

La idea más extendida a la hora de utilizar un software determinado pasa por instalarlo en nuestro equipo y utilizarlo. Sin embargo, existe una forma de hacerlo, más avanzada y cada vez más extendida. Se trata del software como servicio o SaaS, que consiste en poseer una licencia que permite utilizarlo desde cualquier dispositivo y que no consuma almacenamiento local.

Además de servicios de correo como Gmail, existen multitud de ejemplos de software como servicio. Un par de los más utilizados por usuarios particulares a diario son por ejemplo Spotify y Netflix. Ambos muestran de forma clara en cómo funciona un SaaS. Para disfrutar de ellos no es necesario instalar un programa y mantenerlo actualizado. Basta con pagar una suscripción, es decir, una licencia, y con ella se tiene acceso a través de Internet a todo un catálogo de series, películas o canciones, que están alojadas en un servidor.

Esta misma dinámica se aplica a todo tipo de programas enfocados al ámbito empresarial.

Ventajas del software como servicio o SaaS

Como hemos visto, el SaaS no es un software en el sentido clásico que conocemos. Las empresas pagan por una licencia y tanto el programa como los datos y los procesos que conllevan están almacenados en un mismo servidor externo. Esta funcionalidad hace que el software como servicio tenga unos requerimientos mínimos y que, por lo tanto, sea accesible prácticamente para cualquiera. Pero el software como servicio ofrece muchas más ventajas para las compañías como son.

  • Reducción de costos: Los servicios de software en la nube se adquieren mediante “alquiler”, cuyo precio es más asumible que el desembolso que suponen los programas que han de instalarse. Además, al no tener que instalarse no es necesario contar con equipos que cumplan con las especificaciones técnicas para que sea soportado. Como puede accederse a ellos desde cualquier dispositivo, lo único que es imprescindible es la conexión a Internet.
  • Mayor accesibilidad: Como no es necesario contar con un hardware específico, el software como servicio es mucho más accesible que aquellos que requieren instalación. No solo puede accederse desde cualquier dispositivo, sino que puede hacerse desde cualquier lugar. Esto facilita el teletrabajo, y permite ahorrar espacio en la oficina, lo cual puede reducir los costes mientras se aumenta la productividad. Además, su uso es muy sencillo y, de forma general, su interfaz suele ser user friendly, por lo que se puede integrar fácilmente ya que los usuarios lo asimilan rápidamente.
  • Actualizaciones automáticas: Otro de los puntos fuertes de este tipo de software es que sus proveedores se encargan de realizar las actualizaciones necesarias. Estas, suelen ser frecuentes y se realizan de manera automática. Algo tan sencillo como eso permite que las empresas ahorren una gran cantidad de tiempo y esfuerzo en mantener los programas instalados al día. Cada SaaS suele ofrecer a sus usuarios información completa sobre las actualizaciones y los cambios a través de sus webs o mediante correo electrónico, por lo que se puede hacer un seguimiento de las mejoras y los cambios.

    En definitiva, el software como servicio ofrece un gran número de ventajas para las compañías, que no ven limitadas sus posibilidades en función de sus recursos.

Si te interesa saber más de este tema no dudes en contactarnos y dinos, que te parece el modelo de Software como servicio?

Por admin